Barack Obama es un político no dependiente del lobby judío
Barack Obama, el candidato del partido Demócrata, con mayores posibilidades de poderse presentar a las elecciones presidenciales norteamericanas, es un político no dependiente del lobby judío, puesto que su campaña está siendo costeada gracias a la gran inmensidad de pequeñas aportaciones económicas de ciudadanos de clase media y/o clase baja.
Sin duda alguna, el hecho de que Obama financie su campaña política, con la gran multitud de pequeñas aportaciones económicas de ciudadanos anónimos, le comporta que se le pueda considerar, como el candidato del pueblo.
Tradicionalmente, todos los políticos que inicia su carrera para ser nominados como candidatos a las presidenciales norteamericanas, ya sean del partido Demócrata o de los “republicanos”, financian sus campañas con la aportación económica del lobby judío. De ahí que, gane quien gane, los judíos tendrán un presidente norteamericano en deuda con ellos, lo cual supone que los judíos instalados en Norteamérica, están en disposición de presionar a quien se supone que tiene el poder en el país, el presidente norteamericano, así como las cámaras legislativas.
Curiosamente, un judío, no puede optar a la presidencia norteamericana, pero no por ello están alejados del poder. De hecho, los judíos tienen el poder en Norteamérica, la cual cosa viene de fábula al estado sionista que, ocupa el territorio de los palestinos.
Obviamente, es de suponer que no solo el lobby judío está despojado de estar en disposición de poder influir en Obama, ya que seguramente tanto el lobby de fabricantes de armas, como también el lobby de empresas petroleras, ambos también tradicionalmente en disposición de influir en los políticos norteamericanos, no están en situación de poder influir sobre Obama.
Indudablemente, considero muy positivo que, Obama no tenga que devolver favores a aquellos que siempre sean cobrado con creces, la ayuda económica que han aportado a los políticos norteamericanos.
Evidentemente, Obama, al no depender de judíos, fabricantes de armas, y de petroleras, está desactivando parte de aquello que se tiene como poderes fácticos.
Está claro que, los poderes fácticos tienen mucho poder, aunque lo ejercen de manera que queda diluido, ya que de por ley se le supone al presidente y a las cámaras legislativas como el núcleo del poder.
Es evidente que, la influencia de los poderes fácticos, no solo se produce en Norteamérica, ya que esta anomalía situación se da en todos los países del mundo. De hecho, auque en Norteamérica, no hay duda de que los políticos están en deuda con quienes representan los poderes fácticos, esta situación se da en todo el mundo en mayor o menor medida.
